jueves, 29 de diciembre de 2016

Cuento El pueblo del arco iris de Carolyn Askar (LOS ZOMBIES)

El pueblo del arco iris
(Carolyn Askar)


En el principio el mundo estaba quieto y silencioso. El suelo parecía estar cubierto de rocas y piedras de color deslucido. Pero si uno miraba con atención, notaba que las piedras eran personas pequeñitas que no se movían para nada. Un día, un viento sopló sobre la tierra, hizo que las personas entraran en calor, llenándolas de vida y de amor. Empezaron todos a moverse... a mirarse los unos a los otros... a hablar entre ellos... a cuidarse mutuamente. Cuando comenzaron a explorar su mundo, encontraron unas cintas de colores tiradas por el suelo. Excitados, corrieron por todas partes juntándoles.

Algunos eligieron el color azul, otros el verde, algunos el rojo y otros más el amarillo. Se divertían atándose las cintas los unos a los otros, riendo del brillo de los colores.

Repentinamente sopló otro viento. Esta vez los hizo tiritar de frío. Se miraron, y dándose cuenta de que habían cambiado, dejaron de tenerse confianza.

Se juntaron todos los rojos y se fueron corriendo a un rincón. Se juntaron todos los verdes y se fueron corriendo a un rincón. Se juntaron todos los amarillos y se fueron corriendo a un rincón.

Olvidaron que habían sido amigos y que se habían cuidado entre sí. Los otros colores parecían raros y diferentes.

Construyeron murallas para separarse y para evitar que los otros entraran.

Pero descubrieron que:

Los rojos tenían agua pero no tenían nada para comer.

Los azules tenían comida pero no tenían agua. Los verdes tenían leña para hacer fuego pero no tenían nada que los protegiera. Los amarillos tenían  techo pero nada que les diera abrigo.

De repente apareció un desconocido que se paró en el medio. Miró,  sorprendido, a la gente y a las murallas que la separaban, y hablando en voz alta dijo: Salgan todos. ¿A qué le tienen miedo? Vamos a conversar todos juntos.

La gente lo miraba y despacio fue saliendo de sus rincones dirigiéndose hacia el centro. El desconocido dijo: Ahora que cada uno explique a otro con qué contribuir y qué es lo que necesita que le den.

Los azules dijeron: "Nosotros podemos contribuir con comida pero necesitamos agua".

Los rojos dijeron: "Nosotros podemos contribuir con agua pero necesitamos comida". Los verdes dijeron: "Nosotros podemos contribuir con leña pero necesitamos un techo".

Los amarillos dijeron: "Nosotros podemos contribuir con un techo pero necesitamos calor".

El desconocido dijo: "¿Por qué no juntan lo que tienen y lo compartimos? Entonces todos tendrían suficiente para comer, beber, estar abrigados y tendrían un techo".

Hablaron, y el sentimiento de cariño volvió. Recordaron que habían sido amigos. Derribaron los muros y se dieron la bienvenida como viejos amigos.

Cuando se dieron cuenta de que se habían dividido por culpa de los colores, querían tirarlos. Pero sabían que les iba a faltar la riqueza de su brillo. Entonces hicieron algo distinto, mezclaron los colores para hacer una cinta lindísima como un arco iris. La cinta del arco iris pasó a ser el símbolo de la paz.

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